Malos hábitos para los oídos

¿Crees que cuidas bien de tus oídos? Aunque pienses que sí, es muy probable que lleves a cabo algunos gestos cotidianos que resulten nocivos para los oídos. He aquí un listado con acciones del día a día y que resultan nocivas para los oídos, conocerlas te ayudará a corregir algunos hábitos que repercutirán directamente en tu salud auditiva.


Malos hábitos para los oídos

Artículos del Blog del Centro Auditivo Estaire

Acciones nocivas para los oídos

Uso de bastoncillos

Los bastoncillos son un elemento externo y muy perjudicial para la salud auditiva de los oídos. Siempre que se introduce un objeto externo en el canal auditivo, es perjudicial para la audición. Pero quizá sea peor en el caso de los bastoncillos, al ser objetos alargados y finos, y que por tanto pueden introducirse más.


Bastoncillos de algodón

Escuchar música a gran volumen

Superar el nivel de decibelios que recomienda la Organización Mundial de la Salud tiene sus consecuencias. Se debería escuchar siempre dentro de los límites aconsejados; para ello, muchos dispositivos electrónicos permiten la opción de regular el volumen y de establecer un nivel de decibelios máximo. Solo así se garantiza no dañar la capacidad auditiva por culpa de la música.


Escuchar música alta

Mala higiene de los oídos

Hay que limpiarse los oídos con cierta frecuencia para evitar infecciones. Una buena higiene es una cura en salud, de lo contrario, la capacidad auditiva podría verse mermada a medio plazo.


Bañarse sin tapones en la piscina y en el mar

El agua de la playa está llena de sal, de arena, de restos de animales, de basura... Y el agua de la piscina está llena de cloro, de insectos, de suciedad, de partículas de polvo... Es decir, que en ambos casos hay numerosos elementos externos que podrían adentrarse en el canal auditivo de los oídos. Y, salvo que no se ponga remedio con unos tapones, los oídos corren el riesgo de verse afectados por ellos.


El tabaco

El tabaco tiene numerosos efectos negativos y perjudiciales para la salud, entre ellos, puede afectar a los oídos y mermar la capacidad auditiva. De hecho, un vicio excesivo podría provocar incluso una sordera. ¿Cuál es la solución? Dejar de fumar y evitar ambientes en los que haya humo de tabaco, porque los fumadores pasivos también pueden sufrir las consecuencias.


El frío y la humedad

Un exceso de frío y de humedad en los oídos resulta perjudicial. Esto puede provocar diversos problemas auditivos, como por ejemplo el padecimiento de inflamaciones; es decir, otitis. Si una otitis no se trata correctamente, podría llegar a derivar en una pérdida auditiva. Por tanto, lo idea es proteger siempre los oídos frente al frío y la humedad. Unas orejeras, un gorro largo, una capucha... previenen ambas cosas. Y secar los oídos con una toalla seca y caliente, también ayuda a la correcta prevención.


La contaminación acústica

Hay que evitar entornos con un nivel de ruido demasiado elevado, como por ejemplo las obras o los atascos. No siempre es posible, pero el ruido de las taladradoras o de los cláxones, sobre todo cuando es prolongado, termina dañando los oídos y mermando la capacidad auditiva. Si es algo habitual, la Organización Mundial de la Salud recomienda llevar tapones para los oídos.


Una mala dieta

No puede negarse que la alimentación y todo lo que comemos repercute en nuestra salud, incluida la salud auditiva. Por tanto, una alimentación deficiente y una obesidad pueden terminar provocando una pérdida parcial de la audición e incluso una sordera en los oídos. Es decir, que hay que comer sano por diversos motivos relacionados con la salud, entre los que se incluyen la de los oídos.



Las personas sordas también se exponen a otros retos y dificultades en situaciones que para las personas con una capacidad auditiva buena no suponen ningún problema: como por ejemplo escuchar música, ir a comprar a una tienda o establecimiento, comunicarse con otra persona en la calle... Existen avances gracias a la mejora de la tecnología, pero todavía hay muchos aspectos que pueden y deben perfeccionarse.